La Educacion que todos merecemos

 LA EDUCACIÓN QUE NOS MERECEMOS 



(Recuperar y mejorar el servicio público de educación) .




Tenemos la ilusión de luchar y la convicción de que se puede cambiar la situación de nuestro sistema educativo. Nos guía la confianza de que, entre todos y todas, podemos construir centros diferentes, cargados de posibilidades. Instituciones en las que, al andar por sus pasillos, patios, aulas, talleres, cocinas, comedores... sintamos la satisfacción de percibirlos como algo propio; donde estudiantes, profesorado, personal de administración y servicios, familias... dialoguen sobre lo que sucede en el plano más doméstico y compartan, mantengan y alienten un fuerte deseo por conseguir la mejor educación para todas y todos. Esta realidad que, en algunos momentos, puede parecer inalcanzable, en centros educativos de nuestra región es un hecho. Creemos en una institución que, por su ideario público, considera que debe dar respuesta a todas las necesidades educativas de chicos, chicas, jóvenes y adultos del barrio, de la localidad… y cuyo mejor reconocimiento lo encuentra en la buena valoración que la comunidad le otorga, cuando manifiesta ‘sentirse orgullosa de su centro’. Esta vocación por lo público se evidencia, también, cuando se consideran la educación infantil y la formación profesional como etapas eminentemente educativas. Cada nuevo centro se configura como un espacio de convivencia positiva y de gestión colectiva y democrática. 

La interacción habitual entre el alumnado, con y entre el profesorado y el resto de profesionales es el mejor exponente de esa concepción educativa que atraviesa toda la organización y el funcionamiento institucional. Un centro acogedor que se construye día a día en comunidad y en el que el respeto y el sentimiento de ‘ser importante’ están muy presentes. Cualquier circunstancia que afecte a un estudiante, a un trabajador o a una familia importa a toda  la comunidad. La educación de calidad es una preocupación compartida, un deseo y una realidad alcanzables, gracias al trabajo riguroso de los profesionales, en colaboración con el alumnado, las familias y otros agentes sociales y educativos. Una institución educativa que se nutre de experiencias y contenidos laicos de aprendizaje, donde lo común y lo diverso dialogan, caben, tienen espacio, se encuentran ‘como en casa’. Contenidos y experiencias que fomentan comportamientos de exigencia personal y rigor en los aprendizajes, al servicio de una formación plena, donde la cualificación para el desempeño laboral es uno de sus propósitos pero nunca la única finalidad. Un escenario de aprendizaje en el que se cultiva la sensibilidad, la creatividad, la imaginación, la motivación, el trabajo en equipo, la comunicación en varios lenguajes e idiomas y la solidaridad. Una institución que potencia las enseñanzas artísticas y profesionales en todos los niveles del sistema educativo y reconoce su relevancia en el desarrollo formativo de cada persona y el avance social. Un lugar en el que la educación está liderada, atendida y promovida por profesionales, cuyo acceso a un cuerpo único de funcionarios se realiza en base a una buena cualificación pedagógica, académica y práctica, y a una manifiesta actitud de compromiso con la ciudadanía y el éxito escolar. En esta línea, las administraciones públicas asumen esta exigencia como un rasgo propio en la selección del personal docente y no docente de los centros, en la reducción drástica de las listas de interinos y en la gestión general del sistema educativo. Centros de enseñanza que requieren, cada vez más, la contribución de otros profesionales (educadores, fisioterapeutas, técnicos educativos, integradores sociales, enfermeros, personal de administración y servicios…) que con formación específica en la tarea educativa hacen posible esa educación plena que nos merecemos.

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